El sábado pasado se celebró el
Festival de la Luna y fue por primera vez en
Av. de Mayo en lugar del tradicional
Barrio Chino. La idea fue inteligente porque en los últimos años todas las festividades de la colectividad china han convocado tanta gente que las pequeñas calles de Belgrano se volvieron insuficientes y era realmente agobiante asistir a esos eventos.
Llegué pasado el mediodía con mucho apetito, el cual pronto sacié en varios de los puestos de comida.
Mis preferidos de la tarde fueron: los langostinos fritos (¡Los amo! ¡Podría comer miles!),
el té de calabaza y el tercero es algo que
nunca había probado: una especie de
roll envuelto con masa fila y relleno de verduras, pollo y una salsa agridulce... ¡Excelente descubrimiento culinario!
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| La cocinera haciendo mi roll |
También estaban los típicos puestos de regalos, muy lindos pero nada que no se consiga en la calle Arribeños.
Habían algunas personas que escribían carteles con
caligrafía tradicional, algo que siempre me ha llamado la atención. Tal vez en un futuro cercano tome clases de
shodo... ¡Quién sabe!
Uno de los momentos más altos de la jornada fue cuando subió al escenario
Ignacio Huang, actor de la película
Un Cuento Chino.
Otro fue cuando figuras representativas de
dioses de Taiwan comenzamos a bailar
música pop con el público. Investigué un poco sobre esto y
leí que es una tendencia que comenzó en el mismo Taiwan hace unos años como una forma innovadora de promocionar su propia cultura.
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| Dioses al ritmo de la música electrónica |
Cuando descubro este tipo de información percibo con más claridad una de las brechas que más nos separan de Oriente:
la capacidad de adaptarse y asimilar lo nuevo con lo viejo, es la fórmula que logra la supervivencia de su cultura y la facilidad con la que nosotros la hemos aceptado e incluido en nuestra cotidianidad.
¿Alguien se imagina que un país de Occidente promocionaría su cultura con un Jesús o un Mahoma bailando una canción de Soda Stereo?
Aún nos queda mucho por aprender.¡Hasta la próxima...!
またね!